Decir que este arreglo coral fue «rescatado» no es ninguna exageración. Es, sencillamente, la palabra que me viene cuando pienso en todo lo que tuvimos que hacer para volver a ponerlo sobre el papel.
La versión coral de La Palizada, vals peruano de Alejandro Ayarza Morales, que solíamos cantar en los años 80 con el Coro Universitario de San Marcos (CUSM) bajo la dirección del maestro Luis "Lucho" Craff Zevallos partía de una partitura que no correspondía exactamente a la versión que terminamos cantando. Durante los ensayos, el propio Lucho iba introduciendo modificaciones al arreglo, que nosotros incorporábamos en la interpretación.
Afortunadamente, una de aquellas interpretaciones quedó registrada. Para la presentación por el Día de la Madre, en la Casona de San Marcos, en 1989, llevé mi grabadora para registrar nuestra participación. Conservé el casete durante todos estos años y, cuando los casetes dejaron de ser un medio habitual, digitalicé la grabación junto con otros registros de aquella época.
A inicios de este año, a insistencia mía, la maestra Magali, quien es mi hermana y directora del Coro Egresados de San Marcos, volvió a escuchar aquella grabación y transcribió las modificaciones que Lucho había introducido en el arreglo.
Volver a poner la música sobre el papel
Una vez hecha la transcripción, me tocó pasarla a una partitura digital. Nunca había melografiado en mi vida, así que me descargué una aplicación gratuita en el iPad y aprendí a usarla sobre la marcha, hasta conseguir una partitura que pudiéramos utilizar para estudiar nuevamente la obra.
Y así, a partir de una grabación de 1989, pudimos documentar por escrito aquella versión que habíamos cantado tantos años atrás.
De los ensayos del CUSM al Gran Teatro Nacional
Después de los ensayos con el Coro Egresados de San Marcos, volvimos a cantar esta versión recientemente, en el Festival Muchas Voces Un Perú, en el Gran Teatro Nacional.
Para mí fue especialmente emocionante.
La Palizada era parte de nuestro repertorio con el CUSM y la llevamos incluso a Venezuela, al II Festival organizado por el Orfeón Universitario. Siempre sentí que esta versión tenía algo distintivo, algo muy ligado a aquella época y a nuestra manera de hacer música.
Teníamos además una ilusión: un grupo del coro viajará a Alemania el próximo mes y queríamos aprovechar la ocasión para mostrarle esta transcripción al maestro Lucho Craff, para que pudiera revisarla y, si fuera necesario, hacer las correcciones que correspondieran.
Desafortunadamente, el maestro partió antes de que pudiéramos entregársela.
No sabemos si existe alguna otra partitura posterior de Lucho que recoja estas modificaciones. Lo que sí tenemos es aquella grabación de 1989 y la posibilidad de volver a escuchar, a través de ella, una versión que durante muchos años permaneció en nuestra memoria y en nuestras voces.
Hoy esta partitura tiene para mí un significado especial.
Es un registro de una pequeña parte de nuestra historia musical con el CUSM, una forma de conservar algo que aprendimos directamente de Lucho y, también, un homenaje en gratitud a quien fue nuestro maestro.
La música siguió su camino.
Desde aquellos ensayos de los años 80, pasando por un casete de 1989, hasta volver a sonar, casi cuatro décadas después, en el Gran Teatro Nacional.
🎧 Escucha aquí la grabación original de 1989, realizada en la Casona de San Marcos durante la presentación por el Día de la Madre:

